Ahí estaba yo, asomada a la ventanilla de un bonito mercedes blanco.
El viento se abría paso entre mi rostro. Pequeñas gotas de lluvia se estrellaban contra el coche y también contra mí. Me sentía feliz, libre, como si estuviera volando, exactamente igual.
Farolas con pequeñas bombillas sin fuerza, intentaban alumbrar el camino. Pasábamos a gran velocidad las calles de la ciudad. Con las luces de lo faros encendidas y con la música a todo volumen.
Sonaba aquella canción, la que tantos recuerdos me traía. Me pasaba las horas escuchándola una y otra vez con los cascos de mi móvil puestos. Cuando la escuchaba a veces lloraba y a veces reía, depende de la situación y del momento. Pero los recuerdos, solo son eso, recuerdos. Fruto del pasado y ahora ya no importan. No quiero pensar más en ellos, aunque en ocasiones no lo puedo evitar. De pronto aparecen en mi memoria sin avisar antes y después desaparecen, no los podemos controlar.
domingo, 28 de junio de 2009
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Recuerdos...
ResponderEliminarque mal no poder olvidar.
me gusta :)