miércoles, 30 de diciembre de 2009

Odioso invierno.


Era un día de pleno invierno, con un intenso frío que se colaba por debajo de la ropa hasta llegar a la piel apenas sin darse cuenta. Uno de los típicos días que solo apetece quedarse refugiada en el calor de tu hogar, pegada al radiador, casi abrasándote.

Odio esos días, esos odiosos días en los que no te apetece hacer nada o no lo puedes hacer porque hace demasiado frío al otro lado de las ventanas.

Sales abrigada, con tantas capas de ropa que pueden hasta llegar a confundirte con una cebolla, pero nunca es suficiente, siempre vas a tener frío. Antes de salir de casa, te tiras horas y horas arreglándote el pelo para salir con el casi perfecto pero nada más cruzar la puerta, una ráfaga de frío viento, viene y te lo estropea todo, revolviéndote todo el pelo, creándote nudos que luego es imposible deshacer.

Definitivamente, odio el invierno.

sábado, 21 de noviembre de 2009

6/Nob.LL)

El 6 de noviembre iba a ser un gran día para Kailer, aunque demasiado largo. Ella, junto a sus amigos, se dirigieron hacia la puerta por donde se entraba al interior de la carpa, solo había un grupo de chicas a si que Kailer y sus amigos extendieron los cartones sobre el frío suelo y se acomodaron, aún les esperaba siete horas de espera.
Se entretuvieron como pudieron: jugando a las cartas, escuchando música, charlando entre ellos, haciendo fotos, etc.

Después de unas cuantas horas, por fin, comenzaron a abrir las puertas. Llegaron los nervios, los empujones y sobre todo la estúpida gente que se intentaba colar.
Unas personas con chalecos reflectantes comenzaron a revisar las entradas. En cuando Kailer s la entregó, echó a correr en dirección al escenario.
Era más grande de lo que Kailer se había imaginado. El escenario era gigante, estaba lleno de luces de diferentes formas y colores, era mágico.
Después de unos minutos de espera, encendieron una enorme luz sobre el escenario, y justo debajo, aparecieron ellos, Pereza. Kailer estaba eufórica, no se podía creer que estuviesen tan cerca, tan solo a unos pocos metros de ella.
Entre gritos y saltos que venían de las fans, comenzaron a cantar una canción tras otra. Pereza se comenzó a despedir del público. Ya habían pasado dos horas y a Kailer se la había hecho muy corto, demasiado corto.

Salieron de la carpa todos juntos, y poco a poco se fueron dispersando camino a sus casas.
Kailer en cuanto entró por la puesta de casa, lo primero que hizo fue ponerse su pijama azul de rayas y meterse a la cama. El día había sido agotador, pero mereció la pena las siete largar horas de espera. Es más, Kailer lo volvería a hacer solo por ver a su grupo favorito.
Todo fue espectacular, uno de los mejores días de Kailer. Un concierto perfecto, ni soñado. Habían sido los veintidós euros mejor invertidos en toda la vida de Kailer, sin duda.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Estúpida canción.


¿Otra vez esa maldita canción? ¡Joder! Que no quiero oírla. Me recuerda a ti y eso no me gusta. No quiero recordar esas largas conversaciones debajo de mi portal, ni el sonido de mi móvil cuando llamaba mi madre ordenándome que fuese a casa, pero la colgaba y seguíamos con nuestra tertulia, siempre con una sonrisa dibujada (:

Tampoco quiero recordar el beso que me dabas de despedida, ni esos abrazos tan dulces…

¡PARA, PARA, PARA!

Ya empiezo otra vez… Siempre igual, cada vez que esa canción suena.

Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción, Estúpida canción…

La odio, la odia con todas mis fuerzas. No te lo mereces, no te mereces ni que piense en ti. Total parqué, si luego no eres capaz ni de mirarme a los ojos. Tú mismo lo dijiste, eres jilipollas.

¡Joder que no! Pero vete de una maldita vez de mi cabeza, de mi vida e incluso del mundo :(

Dos años, dos putos años detrás de ti y nada, no sabías ni que existía. Ahora que ya lo sabes, todo muy bonito, todo perfecto pero después el señorito cambia de opinión. :/

¿Para qué me dejas hacerme ilusiones si no querías nada? Haberlo dicho a tiempo y no hubiese pasado nada de estos, tú por tu camino y yo por el mío. Pero yo como una imbécil me creo todo lo que me dicen. Y no solo eso, si no que sigo escribiendo sobre ti. ¿Para qué? Pues no tengo ni idea, escribo lo que siento y ya está.

Quiero que desaparezcas joder, o mejor, quiero desaparecer yo.

Os debo una cuantas.

Los amigos siempre están a tu lado, ayudándote con tus problemas, escuchándote y dándote su opinión. Pero dónde estuvieron esa noche en la que no podía dormir, en la que me senté en la cama sin parar de llorar, en la que me quemé la cabeza solo pensando en él. Sí, esa misma, la misma que estuve mirando por la ventana de mi habitación mientras escuchaba música con los cascos de mi móvil, la misma que de puro aburrimiento escribía textos estúpidos sobre mis sentimientos, a los que nadie les importa, ni se molestan si quiera en leerlos. Pero bueno, al menos me desahogo. Deberían inventar un amigo que estuviese las veinte cuatro horas del día contigo, a tu lado, sobre todo por las noches que es cuando más te da por pensar en todo un poco y cuando más necesitas la opinión de alguien para tomar alguna decisión. Aunque… ahora que lo pienso, esos amigos ya existen, no están sentados al lado tuyo pero con unos cuantos mensajes todo se acaba arreglando.

Gracias a ciertas personas que en esas noches tan largar, me envían un pequeño mensaje dándome ánimos :)
Gracias de verdad por esas palabras que siempre me sacan una sonrisita de la cara. A lo mejor os parece una tontería pero para mí es muy importante. Gracias chicas, os debo unas cuantas (:



[palomitasquehacenplof] & [Carmela]

domingo, 6 de septiembre de 2009

Palabras, palabras y más palabras.

Todo genial, todo perfecto. Mientras todo valla así, todo estará bien.
Siempre en unas cuantas letras, todas sin sentido, me haces sonreír. No sé si será porque me hace gracia lo que pones, o simplemente porque me alegra todo lo que venga de ti.
No lo sé, pero el caso es que me gusta esa sensación. :(

jueves, 13 de agosto de 2009

Los recuerdos no se arrojan por la ventana.


En el calendario que Kailer tenía colgado en la pared de su habitación, lo tenía todo apuntado. Cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra y cada sonrisa, y todo en su fecha exacta.

Cuando todo se acabó, Kailer intentó borrarlo de su cabeza, era lo mejor que podía hacer para olvidarse de él pero, cada vez que entraba en su cuarto y veía aquél calendario lleno de recuerdos, todo volvía a entrar en su memoria sin dejarla pensar en nada más que en esa persona que, en su momento, la hizo tan feliz. Arta de esa sensación, Kailer tenía dos opciones: no volver a entrar a su cuarto, o bien, destruir aquél odioso calendario. Como es lógico optó por la segunda opción.

Kailer lo cogió, y con ayuda de unas tijeras, lo hizo pedazos. También destruyó todas esas fotografías y ese dichoso cuadernillo en el que tenía escrito todos los instantes juntos con el más mínimo detalle.

Poco después, su cuarto estaba inundado de pequeños trocitos de papel con palabras sueltas, con trozos de prendas de vestir y con diferentes colores. Kailer los recogió todos, sin dejar ni uno solo y los arrojó por la ventana. Algunos caían lentamente volando de un lado para otro, otros simplemente caían en picado, pero todos acababan estrellándose contra el frío suelo y más tarde iban desapareciendo gracias a la brisa que soplaba.

Kailer hizo eso para olvidarse de todo, pero lo que ella no sabe es que los recuerdos no desaparecen arrojándolos por la ventana, si no que los recuerdos desaparecen con el tiempo.

Una pequeña taza de amor.


El Sol brilla sin problema alguno en el despejado cielo azul. La gente charla alegremente mientras pasea. Y entonces yo, los observo mientras tomo una taza de café en la terraza de un bar cerca de la costa. Le doy una vuelta antes de beber el primer sorbo con una cucharilla de acero. Doy un pequeño trago, está demasiado caliente, a si que lo dejo reposar un poco mientras me distraigo mirando cómo juegan unos niños. De pronto noto una mano en mi hombro, me giro y a continuación aparece tu sonrisa, la que casi ya había olvidado.


- ¿Cómo estas? Hacía tiempo que no nos veíamos ¿verdad?

- Hola, qué alegría verte, siéntate.


Y sin decir ni una sola palabra más, camina hasta la silla que hay justo enfrente de mí se sienta. Vuelve a sonreírme y me mira con esos ojos, los mismos que antes me miraban con tanta dulzura. Pero en ellos hay algo extraño, algo ha cambiado, pero no consigo averiguar el qué.


- Valla, ha pasado mucho tiempo, no nos veíamos desde hace años. Estás irreconocible.

- Tú también has cambiado mucho. Sí, así es, no nos veíamos desde aquél verano en el que te marchaste sin apenas despedirte.

- ¡Oh, venga! ¿Aún me sigues guardando rencor? Sabes que tuve que irme, mis padres encontraron un nuevo empleo en otra ciudad. Además, tan solo éramos unos críos. Lo nuestro tan solo fue un amor de verano.

- ¿Tan solo un amor de verano? Todos estos años he estado pensando en cada día, en cada minuto y en cada segundo que hemos pasado juntos. No he podido borrar ni una sola imagen de mi cabeza. Y aún me paso las noches en vela imaginándome cómo serían nuestras vidas si no te hubieras marchado.

- Creí que ya habías olvidado todo eso. Lo nuestro acabó en el momento que me fui para no volver más.

- Estás equivocada, lo nuestro nunca acabó y nunca ha acabado. Al menos para mí.

- ¿Entonces por qué no me escribiste ninguna carta? Las estuve esperando.

- ¿Cómo que no te escribí ninguna? Te escribí trescientas sesenta y cinco cartas, una por cada día, durante todo un año. Después perdí la ilusión y dejé de escribirte, pensé que te hubieses cambiado de casa.

- No me lo puedo creer. ¿Me escribiste trescientas sesenta y cinco cartas? No he recibido ni una sola. Creí que también te habías olvidado de mí, pero ahora veo que no. A partir de este momento descubriremos lo que hubiese pasado si me hubiera quedado junto a ti. Si tú quieres claro.

- ¿Cómo no voy a querer? El tiempo para mí no ha pasado, todo sigue siendo como aquél verano. Solo hemos necesitado un pequeño paréntesis en nuestras vidas para darnos cuenta de lo tanto que nos necesitamos el uno al otro.

[ El diario de Noa ]

Mi pequeño prisionero.


Tengo un prisionero escondido donde nadie lo pueda ver, donde nadie lo pueda encontrar. Está sujeto por una gruesa cuerda, es imposible que se libere de ella.

Dice que quiere marcharse a un lugar mejor, que conmigo no es feliz. Por una parte tiene razón, ya se ha roto varias veces. Pero no ha sido mi culpa. Me imagino cosas que luego no se hacen nunca realidad, y cuando me doy cuenta… ¡Ploff! Enseguida se hace pedazos. A lo largo del tiempo se reconstruye, pero siempre le queda alguna cicatriz que recuerda aquellos malos momentos aunque a la vez bueno.

Prometo no volverme a ilusionar, prometo no volverme a enamorar. Hablo de mi pequeño corazón, el que tanto ha sufrido.

De acuerdo, he cometido un grabe error, te soltaré y tú decidirás si te vas o de lo contrario te quedas, pero por favor, no me guardes rencor.

[…]

(: