jueves, 13 de agosto de 2009

Una pequeña taza de amor.


El Sol brilla sin problema alguno en el despejado cielo azul. La gente charla alegremente mientras pasea. Y entonces yo, los observo mientras tomo una taza de café en la terraza de un bar cerca de la costa. Le doy una vuelta antes de beber el primer sorbo con una cucharilla de acero. Doy un pequeño trago, está demasiado caliente, a si que lo dejo reposar un poco mientras me distraigo mirando cómo juegan unos niños. De pronto noto una mano en mi hombro, me giro y a continuación aparece tu sonrisa, la que casi ya había olvidado.


- ¿Cómo estas? Hacía tiempo que no nos veíamos ¿verdad?

- Hola, qué alegría verte, siéntate.


Y sin decir ni una sola palabra más, camina hasta la silla que hay justo enfrente de mí se sienta. Vuelve a sonreírme y me mira con esos ojos, los mismos que antes me miraban con tanta dulzura. Pero en ellos hay algo extraño, algo ha cambiado, pero no consigo averiguar el qué.


- Valla, ha pasado mucho tiempo, no nos veíamos desde hace años. Estás irreconocible.

- Tú también has cambiado mucho. Sí, así es, no nos veíamos desde aquél verano en el que te marchaste sin apenas despedirte.

- ¡Oh, venga! ¿Aún me sigues guardando rencor? Sabes que tuve que irme, mis padres encontraron un nuevo empleo en otra ciudad. Además, tan solo éramos unos críos. Lo nuestro tan solo fue un amor de verano.

- ¿Tan solo un amor de verano? Todos estos años he estado pensando en cada día, en cada minuto y en cada segundo que hemos pasado juntos. No he podido borrar ni una sola imagen de mi cabeza. Y aún me paso las noches en vela imaginándome cómo serían nuestras vidas si no te hubieras marchado.

- Creí que ya habías olvidado todo eso. Lo nuestro acabó en el momento que me fui para no volver más.

- Estás equivocada, lo nuestro nunca acabó y nunca ha acabado. Al menos para mí.

- ¿Entonces por qué no me escribiste ninguna carta? Las estuve esperando.

- ¿Cómo que no te escribí ninguna? Te escribí trescientas sesenta y cinco cartas, una por cada día, durante todo un año. Después perdí la ilusión y dejé de escribirte, pensé que te hubieses cambiado de casa.

- No me lo puedo creer. ¿Me escribiste trescientas sesenta y cinco cartas? No he recibido ni una sola. Creí que también te habías olvidado de mí, pero ahora veo que no. A partir de este momento descubriremos lo que hubiese pasado si me hubiera quedado junto a ti. Si tú quieres claro.

- ¿Cómo no voy a querer? El tiempo para mí no ha pasado, todo sigue siendo como aquél verano. Solo hemos necesitado un pequeño paréntesis en nuestras vidas para darnos cuenta de lo tanto que nos necesitamos el uno al otro.

[ El diario de Noa ]

1 comentario:

  1. Naiara es geniaaaal! me encanta lo que escribees =D
    pasate alguna vez por palomitas que hacenploff ok?
    tengo ganas de vertee tiaa!
    tequiero! .(L)

    ResponderEliminar