sábado, 4 de julio de 2009

Una noche espectacular.


De nuevo, otro año más en las fiestas de mi pequeña ciudad.
Llega la gran noche, en la que saldré por primera vez de fiestas a esas horas.

Lo primeo es comprar el alcohol en una pequeña tienda cerca del barrio.
Después, nos dirigimos a beberlo a la orilla del río.
Multitud de gente, alguna bebiendo, fumando, otras simplemente hablando y otras muchas, no saben ya lo que hacen o dicen a causa del alcohol.
Nos acomodamos todos como podemos en un pequeño hueco que hay junto a un árbol, abrimos las botellas y comenzamos a beber. Poco después un gran estruendo se oye en el cielo, y luces de colores explotan encima de nosotros. Los fuegos artificiales me gustan, y no puedo evitar sonreír.

Cuando han acabado vamos a las barracas.
Media luna colgada del oscuro cielo, olor a churros y a algodones dulces, multitud de lucecitas que decoran una parte de la ciudad, alarmas de las atracciones sonando y sobre todo: mucha gente. Nos montamos en tres atracciones y más tarde, todos comenzamos a irnos a casa a esperar impacientes a que a próxima noche llegue.


Todo ha sido espectacular.

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